martes, 10 de agosto de 2010

La Felicidad y los Duendes



Un día cualquiera, varios duendes decidieron hacer una travesura.
Uno de ellos dijo: Vamos a quitarle algo a los hombres, ¿pero que le quitamos?, preguntó otro.

Después de mucho pensar uno de ellos dijo: ¡Ya sé!, vamos a quitarles La Felicidad, pero el problema va a ser dónde la escondemos para que no la encuentren.

Propuso el primero. Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo, a lo que inmediatamente repuso otro: ¡No!, recuerden que tienen fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si uno la encuentra, ya todos sabrán dónde está.

Luego propuso otro: Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar. y otro contestó: ¡No!, ellos tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá un aparato para poder bajar y entonces la encontrarán.

Uno más dijo: pues escondámosla en un planeta bien lejano de la tierra, y no más dijo otro: ¡No!, tengan en cuenta que tienen inteligencia, y algún día alguien va a construir una nave espacial en la que puedan viajar y la podrán descubrir, entonces todos tendrán la felicidad.

El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás duendes. Analizó cada una de ellas y dijo: Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren. Todos se voltearon asombrados y preguntaron al unísono: ¿Dónde?

El duende silencioso respondió: ¡La esconderemos dentro de ellos mismos!; estarán tan ocupados buscándola afuera que jamás podrán encontrarla. Todos estuvieron de acuerdo con la propuesta y desde entonces ha sido así:

El hombre se pasa la vida buscando la felicidad afuera, sin saber que la trae consigo mismo.

lunes, 9 de agosto de 2010

¿El idiota?



Se cuenta que en una ciudad del interior de un país, un grupo de personas se divertían con un "idiota" de la aldea. Un pobre infeliz, de aparente poca inteligencia, que vivía de pequeños trabajos y ciertas limosnas.

Un grupo de aldeanos llamaban al "idiota" al bar donde se reunían y le ofrecían a escoger entre dos monedas: una grande por valor de 400 reales y otra menor por valor de 2000 reales.

El "idiota" siempre escogía la moneda de mayor tamaño y de menos valor, lo que era motivo de risas que se sucedían diariamente.

Cierto día, uno de los aldeanos lo llamó y le preguntó si todavía no se había dado cuenta que la moneda de mayor tamaño tenía menor valor, bastante menos que la otra.

"¡Lo sé!, le respondió el "idiota"; no soy tan tonto como aparento. La moneda más grande vale cinco veces menos que la pequeña, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no ganaré nunca más mi moneda diaria.

domingo, 8 de agosto de 2010

La historia del Burro



Un día, el burro de un labrador se cayó en un pozo. El animal gemía fuertemente durante horas para salir. El labrador trataba de buscar algo por hacer pero finalmente decidió: atendiendo a que el burro estaba viejo y el pozo estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas, no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a varios vecinos para que lo ayudaran a tapar el pozo. Cada uno agarró una pala y comenzaron a echarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró profundamente; sin embargo,  y para admiración de todos, el burro se mantuvo quieto después de unas cuantas paladas de tierra.

El labrador finalmente miró al fondo del pozo y para su sorpresa vio que .... el burro con cada palada de tierra que tiraban, se sacudía y daba un paso sobre la tierra.

Todos los presentes se sintieron sorprendidos de como el burro llegó hasta la boca del pozo y salió trotando.

Moraleja
La vida va a echarte tierra, todo tipo de tierra... pero el detalle es saber sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.

sábado, 7 de agosto de 2010

La Honestidad



Hubo una vez un rey que convocó a todos los hombres solteros del reino para buscarle pareja a su hija.

Todos los jóvenes asistieron al llamado del rey y este les dijo: Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros y al término de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y el que presente la planta más bella ganará la mano de mi hija y por tanto la herencia del trono.

Así se hizo, pero había un joven llamado Owen que plantó su semilla pero no germinaba. Mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar las hermosas plantas y flores que habían sembrado en sus macetas.

Pasaron los seis meses y todos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosas y bellas plantas.

El joven Owen estaba demasiado triste pues su semilla nunca germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero sus padres insistieron en que debía ir pues era un participante y estar allí como lo había dicho el rey. Con la cabeza baja y avergonzado, desfiló el ultimo hacia palacio con su maceta vacía.

Todos los jóvenes hablaban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo lo colmaron de risas y burlas.

En ese momento el alboroto fue interrumpido por la entrada del rey; todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre las macetas admirando las plantas. Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven Owen que llevaba su maceta vacía. Atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción del rey.

El rey dijo entonces: Este es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija! y continuó: " a todos se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras semillas, pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece.

Moraleja
La honestidad será por siempre una virtud

viernes, 6 de agosto de 2010

El Juicio



Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer.

En realidad el verdadero autor del hecho era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento de ejecutado el hecho, se procuró un "chivo expiatorio", para encubrir al verdadero culpable.

Al hombre lo llevaron a un juicio público ya conociendo de antemano que tendría escasas o nulas posibilidades de escapar al terrible veredicto: ¡¡ la horca !!

El Juez, también complotado, cuidó no obstante de dar todo el aspecto de un juicio justo y por ello dijo al acusado; conociendo su fama de hombre virtuoso, justo y devoto de Dios: vamos a dejar en las manos del Señor, tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras "culpable" e "inocente". Tu escogerás uno de los papeles y será la mano del Señor la que decida.

Por supuesto, el Juez, de mala catadura preparó los dos papeles con el mismo escrito: " culpable" y la pobre víctima sin conocer los detalles, se dio cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No tenía escapatoria.

El Juez conminó al hombre a tomar uno de los dos papeles doblados. Este respiró profundamente y quedó en absoluto silencio con los ojos cerrados durante unos cuantos segundos; y cuando la sala comenzó ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles e inmediatamente se lo llevó a la boca y lo engulló rapidamente.

Sorprendidos e indignados todos los presentes por este proceder del hombre le reprocharon airadamente:
Pero ¿ qué hizo... ? Y ¿ahora... ? ¿Cómo vamos a conocer el veredicto... ?

Es muy sencillo, respondió el hombre... Es cuestión de leer el papel que le queda al Juez en sus manos, y sabremos que decía el que me tragué...

Con rezongos y malhumorado el Juez tuvo que leer el papel y debió liberar al acusado y nunca más ser molestado.

MORALEJA
Por más difícil que se nos presente una situación, nunca deJes de buscar la salida ni de luchar hasta el último momento. CUANDO TODO PAREZCA PERDIDO, APLICA LA IMAGINACIÓN! En los momentos de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento.

jueves, 5 de agosto de 2010

Como arreglar el mundo



Un Científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba dispuesto a buscar y encontrar las vías y medios para arreglarlo. Pasaba los días encerrado en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas y soluciones.

Cierto día, su hijo de siete años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico nervioso por la interrupción, intentó que el niño fuera a jugar a otro lugar. Se percató que sería imposible sacarlo de allí, entonces procuró darle al hijo algo para distraer su atención.

De repente tomó un Planisferio de una revista y con una tijera lo cortó en pedazos y junto con un rollo de cinta adhesiva se lo entregó al hijo diciéndole:¿ a tí te gustan los rompecabezas?, pues ahí tienes uno, "te voy a dar el mundo para que lo arregles". Aquí está el mundo todo roto, mira a ver si puedes arreglarlo. ¡Bien!, Hazlo tu sólo.

El científico calculó que a su hijo le llevaría días y semanas en recomponer el mapa. Sin embargo algunas horas después, oyó la voz del hijo que calmadamente le llamaba: padre, padre, ya todo lo arreglé. ¡Conseguí terminarlo todo!.

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Era imposible que a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa del mundo que jamás había visto. Entonces, el científico levantó los ojos de sus anotaciones, seguro que vería un trabajo digno de un niño; y para su sorpresa, observó que el mapa estaba completamente arreglado y todos los pedazos habían sido colocados en su sitio.

¿Cómo había sido posible? ¿Cómo el niño fue capaz? Entonces el padre le dice: tu no sabías como era el mundo, hijo mío. ¿Cómo lo realizaste?

- Padre, yo no sabía como era el mundo, pero cuando tu quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre. Cuando tu me diste el mundo para arreglarlo, yo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé del hombre, di vuelta a los recortes y empecé a arreglar al hombre que yo imaginaba como sería y fue cuando conseguí arreglar al hombre, y di la vuelta a la hoja y encontré que había arreglado al mundo...

Moraleja
En la vida, todos somos alumnos y es una gran escuela que perfecciona al hombre.

miércoles, 4 de agosto de 2010

El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Habana



Es gratificante leer un libro y más del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes cuando dice:

… ¡Dichosa edad y siglos, dichoso aquel a donde saldrán a la luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronce, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas para memoria en lo futuro!

Y, de pronto! Cuando estoy leyéndolo en el portal de casa, tranquilo y sosegado: escucho un pregonar que dice:

¡Se cambia cubo por plancha vieja!, se reparan colchones en su casa, y otro que vino de atrás: ¡Íntima, cloro y aromatizanteeeeee!. Y el otro más tarde: “Pastelitos de guayabas”, frescos. Y uno copiando a Vampiros en La Habana: “galleticas, Peters, bomboneeees”.

Bueno, me puse de pie, busqué unos pesitos, compré algunos bombones y cogí el libro que leía y lo ubiqué en el armario, en la última tabla de arriba donde siempre ha estado para leerlo después. Ahora estoy esperando a la familia para comernos los bombones.

¡Que satisfechos estuvimos después de comernos los bombones! y después: seguiremos conversando con Don Quijote.