viernes, 13 de agosto de 2010

Construir el puente.



No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas adyacentes cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro con hombro, compartiendo maquinarias e intercambiando semillas , cosechas y otros bienes en forma continuada.

Esta larga , beneficiosa y hermosa colaboración entre hermanos terminó repentinamente. Comenzó con un pequeño malententido y fue creciendo y profundizándose hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas de silencio.

Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis y, al abrirla, se encontró con la presencia de un hombre con herramientas de carpintero. Estoy buscando trabajo por unos días, dijo el extraño, quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ayudarlo. ¡¡Sí !!, dijo el mayor de los hermanos, tengo un trabajo para usted...Mire al otro lado del arroyo, aquella granja, ahí vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor.

Y le cuenta al extraño: la semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para crear una división entre nosotros.
Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿ Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero?. Quiero que construya una cerca, una cerca de tres metros de alto, no quiero verlo nunca más.

El carpintero entonces le dijo: Creo que comprendo la situación. Muéstreme dónde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le  pueda entregar un trabajo bien hecho y que lo dejará satisfecho.
El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir al pueblo por provisiones.

El carpintero trabajo duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Muy cerca del ocaso el granjero regresó justo cuando el carpintero había terminado su trabajo. El granjero quedó con los ojos completamente abiertos y su quijada cayó de asombro. ¡¡¡ No había ninguna cerca de tres metros !!! En su lugar había un puente. ¡¡ Un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una fina pieza de arte, con todo y pasamanos.

En ese momento, su vecino, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano mayor le dijo: Eres una gran persona, mira que construir este hermoso puente después de lo que te he hecho y dicho de tí.

Estaban en su reconciliación los dos hermanos cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas. ¡No!, espera buen hombre, le dijo el hermano mayor. Quédate con nosotros unos cuantos días pues tengo muchos proyectos para tí.

El carpintero les dijo: Muchas gracias, me gustaría quedarme, pero tengo aún muchos puentes por construir.  

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